Cinco gobernadores provinciales de orientación no peronista están consolidando un frente electoral propio a nivel nacional, con el objetivo de presentar una alternativa al oficialismo liderado por Javier Milei y al kirchnerismo, que aún mantiene presencia e influencia en diversos sectores del país. Esta incipiente alianza busca posicionarse como una tercera vía política de cara a las elecciones de 2025 y 2027, en un contexto donde los ciudadanos muestran señales de fatiga respecto a las polarizaciones tradicionales.
Los mandatarios de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza y Chubut han mantenido contactos fluidos en las últimas semanas, cimentando las bases de una coordinación política que, si bien aún no se formaliza como coalición electoral, ya da señales de articulación programática y de vocación común para incidir en los debates nacionales. Se trata de dirigentes con trayectorias disímiles y orígenes partidarios diversos, pero que coinciden en una visión de país basada en el federalismo, la responsabilidad fiscal y la necesidad de superar los extremos ideológicos que, a su juicio, han frenado el desarrollo argentino en las últimas décadas.
El gobernador de Córdoba ha sido una de las figuras más activas en esta articulación, promoviendo encuentros y conversaciones reservadas con otros mandatarios del centro y sur del país. En su visión, Argentina requiere una “agenda productiva, pragmática y desideologizada”, capaz de reunir consensos amplios en torno a políticas públicas sustentables, alejadas del caudillismo político y del populismo.
Uno de los puntos centrales que une a estos gobernadores es el rechazo a la dinámica centralista de poder que, según ellos, se ha intensificado tanto durante los gobiernos kirchneristas como en la actual administración de La Libertad Avanza. Advierten que la concentración de recursos y decisiones en el Ejecutivo nacional ha desfinanciado a las provincias y les ha restado autonomía para diseñar sus propias políticas de desarrollo. En esa línea, promueven una reforma profunda del sistema de coparticipación y el fortalecimiento del federalismo fiscal.
El gobernador de Santa Fe ha coincidido con esta mirada, enfatizando que los mandatarios deben tener una voz activa en la política nacional y que “no puede haber desarrollo sin provincias fuertes”. Asegura que el nuevo espacio busca ofrecer a los ciudadanos una opción sensata, con propuestas concretas y alejadas del espectáculo permanente de la grieta.
El objetivo a mediano plazo es consolidar una alianza que pueda competir con fuerza en las elecciones legislativas de 2025, como antesala de una eventual fórmula presidencial en 2027. Si bien aún no se han definido nombres, en los encuentros ya se discuten estrategias de posicionamiento, ejes programáticos comunes y la eventual incorporación de dirigentes de nivel nacional que compartan esta visión moderada y federalista.
En paralelo, los mandatarios han reforzado su coordinación institucional. En los últimos meses han emitido comunicados conjuntos sobre temas fiscales, han compartido estrategias en materia de seguridad y producción, y han comenzado a esbozar una agenda legislativa común a través de sus representantes en el Congreso. Aunque formalmente no constituyen un bloque, sus diputados y senadores ya han actuado en ocasiones como una fuerza cohesionada frente a proyectos del Ejecutivo.
El mandatario de Mendoza, por su lado, ha subrayado la relevancia de fortalecer la conexión entre la política y los ciudadanos, proponiendo un “nuevo pacto social” fundamentado en el respeto a la ley, el mérito y el fomento de la inversión privada. Para él, es crucial romper con el “ciclo de decepciones y promesas no cumplidas” que ha marcado a las administraciones recientes.
Desde Chubut, el mandatario ha puesto énfasis en la defensa de los recursos naturales y en la necesidad de que las provincias obtengan mayores beneficios de su explotación, un punto de convergencia con Mendoza y Entre Ríos, donde la agenda energética y agroindustrial es central. Además, ha pedido una mayor atención a las necesidades de las regiones patagónicas, históricamente relegadas en el reparto presupuestario nacional.
En este entorno, la aparición de este ámbito provoca esperanzas y preguntas. Algunos expertos lo ven como un esfuerzo serio para trascender la lógica dual de la política en Argentina, mientras que otros señalan las dificultades que conlleva sostener la cohesión entre líderes con trayectorias tan diversas.
La realidad es que, con un número creciente de ciudadanos desilusionados con las alternativas convencionales, esta alianza entre gobernadores podría representar un cambio significativo en el panorama político de Argentina. Su reto será evolucionar de una coordinación institucional a una oferta electoral sólida, que logre atraer el voto moderado y simbolice una Argentina que, de acuerdo con sus promotores, demanda gobernabilidad, eficiencia y diálogo más allá de los conflictos.
